Magazine SLV. Artículo de opinión de Julio Gómez
Cuando crees que el Real Madrid no puede ir peor esta temporada llega la Copa del Rey y te sorprende. Lógico viendo la actitud y aptitud de un grupo de jugadores que solo busca su lucimiento personal. Este es el presente. Desbordar para salir en la foto, pero no presionar y ayudar al compañero en apuros a base de ayudas posicionales. Arda Güler ejemplifica a la perfección el ridículo ante el Albacete. Se supone que debía ser el sustituto de Modric. Ahora léelo sin reírte. El turco ni mete pases en profundidad ni lleva el peso del juego. Se esconde en partidos grandes porque le pesa el escudo. Da la sensación de salir derrotado al campo sin empezar el partido. El problema es que no hay otro que tenga capacidad para generar fútbol. Su timidez es contagiosa al resto de titulares. Es buenísimo, pero no se lo cree. Un hecho que en el mejor club del mundo invalida su permanencia si no cambia su mentalidad.

Foto: Real Madrid
No se trata de echar las culpas solo al turco de lo de anoche. Simplemente sirve de ejemplo de lo que no hay que hacer. Solo salvo a los canteranos y a Gonzalo. Al menos ellos pusieron ganas. El resto parecía que estaban de paseo con la mente puesta en «al final ganaremos». Así no se juega al fútbol ni en infantiles. Así tampoco se convence al nuevo técnico. El hambre no puede faltar nunca. Xabi Alonso ya sufrió este mal y ahora Arbeloa ya está vacunado de la desidia. ¡Veis como la clave no estaba en echar al entrenador! Es entender que esto es el Real Madrid. Hay que tratar de ganar siempre. Se consiga o no. Así se remontó en la decimocuarta Champions como ejemplo más reciente. Si los jugadores no demuestran su profesionalidad ya puede venir aquí Guardiola o De la Fuente. Saldrán escaldados igualmente.
¿Y ahora que? Con esta parsimonia la Liga puede estar perdida en febrero ante un Barcelona que casi siempre lo da todo en el campo. Y encima suele jugar bien. Da vergüenza ser madridista ahora mismo. En la Champions se trata de rezar para que toque un «coco» lo más cerca posible de la final y que suene la flauta. Si dependemos de Arda Güler para liderar el centro del campo el mojón que se viene es más grande que el del WhatsApp. Es un ejemplo de lo que no hay que hacer sobre el verde. Los tímidos no brillan en el mundo. Él puede ofrecer mucho más. Ayer fue el Albacete, pero me temo que es el principio de algo más chungo. Hay tiempo para cambiar la actitud colectiva. Estoy seguro que lo harán tras la pitada que se viene el sábado en el Bernabéu. Espero la reacción de una afición ya anestesiada del dolor.

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