3 de noviembre de 2026

José Luis Díaz Carrillo «Chelus», percusionista de San Sebastián de los Reyes, durante la entrevista sobre su trayectoria con el cajón flamenco.

José Luis Díaz Carrillo «Chelus»: «La música es para compartir, no para competir»

El percusionista de San Sebastián de los Reyes, José Luis Díaz Carrillo «Chelus», repasa su trayectoria musical este mes de noviembre, desde sus inicios adolescentes hasta convertirse en un referente local del cajón flamenco y la fusión percusionista.

José Luis Díaz Carrillo «Chelus», percusionista de San Sebastián de los Reyes, durante la entrevista sobre su trayectoria con el cajón flamenco.

Con una trayectoria marcada por el aprendizaje constante, el respeto al arte y la generosidad de sus maestros, Chelus imparte clases de percusión flamenca en la sala La Madruga. En esta conversación profunda y cercana, analiza los orígenes del cajón, su evolución técnica y por qué este instrumento trasciende la mera interpretación para convertirse en una forma de vida. Puedes ampliar más sobre la actualidad cultural local en nuestra sección de Magazine SLV.

Pregunta: ¿Cómo y cuándo surge tu primer flechazo con la percusión?

Respuesta: La música a mí me viene en un campamento en San Sebastián de los Reyes, que es la Casa de la Juventud. Fuimos a Cuenca y allí por las noches hacíamos un ritual con una hoguera, música y tal. Sacaron un tambor, un tubano, que es un tambor de Colombia, de la marca Remo, muy bonito, que todavía lo tengo ahí como si lo viese. Cuando empezaron a tocar los profesores, ahí ya hubo un flechazo; yo sabía que tenía que tocar, flechazo total. Ahí fue mi inicio con la percusión.

P: ¿Cuándo entra el cajón flamenco en tu vida, teniendo en cuenta que ya dominabas otros ritmos?

R: El cajón flamenco empezó mucho más tarde. Yo ya había estudiado percusión latina, había estudiado también brasileña, ya llevaba mucho tiempo rodando con muchos grupos y trabajando y disfrutando, tocando. Entré al cajón flamenco ya cuando lo conocí más y me metí en un grupo que empezó a tocar rumbas, pero también había rumbas flamencas, en el cual tuve que comprar un cajón flamenco y ahí ya empezó todo, porque yo en ese grupo tocaba las tumbadoras, el djembé, el udu, los platos, cortinas, cerrojo de pie, etc. Pero ya ahí incorporé el cajón por primera vez.

P: ¿De qué maestros y referentes de la percusión has aprendido para construir tu propio estilo?

R: Estuve estudiando, por ejemplo, flamenco con Piraña, que ahora mismo es el máximo exponente, Benji Habichuela también, su hermano Ramón Porrina también hizo un curso, el hermano de Piraña, que también es el papá del cajón flamenco. Luego también estudié con Jorge Palomo, percusionista malagueño, buenísimo también. Víctor Aceituno, que para mí es de lo más completo que he estudiado de percusión con él. También he hecho muchas masterclasses con otros, Jorge Pardo, por ejemplo, que es saxofonista de flamenco, que también influye mucho en la música del flamenco, es puntero a máximo nivel. Y también hicimos ahí en Amor de Dios con Guille, también en el cajón, que es muy bueno. Entonces vas cogiendo de cada uno un poco y al final creas tu propia esencia, pero realmente coges de cada uno un poquito.

P: ¿Cuál es la verdadera historia del cajón flamenco y quiénes han sido sus grandes renovadores?

R: El cajón procede de Perú, Paco de Lucía fue quien lo introdujo con Rubén Dantas. Lo introdujo Paco de Lucía, pero el cajón es peruano realmente. Luego aquí ya se le dio otro aire, ya le pusieron las bordoneras y ahí empieza un poco la fusión del cajón, porque Paco de Lucía se dio cuenta de que eso era como el zapateado y entonces ahí lo trajo. Pero luego ya Carmona, Antonio Carmona, también es padre de esto, Ramón Porrina, Bandolero… Entonces son los máximos exponentes ahí y los pioneros del cajón en España y de la fusión. Aquí en concreto, en esta sala en la Madruga, imparto clases de percusión, de percusión flamenca a nivel de iniciación y nivel medio, y nada, y la verdad que toco bastante aquí y con muchos artistas.

P: ¿Cómo defines tu sonoridad a la hora de tocar y cómo integras tu bagaje latino en el flamenco?

R: A mí el flamenco me encanta, pero a mí me gusta la fusión. Yo, por ejemplo, en el cajón utilizo mucho meter muchos ritmos actuales, pues tanto bossa nova, como meter afro, como meter songo, ritmos cubanos, el catá de guaguancó… Yo utilizo mucho el cajón en ese sentido; incluso cuando estoy tocando flamenco, siempre algún golpe o alguna variante por ahí sale de eso, porque yo he estudiado mucho música latina y me gusta mucho la fusión.

P: Para alguien que empieza a tocar el cajón, ¿cuáles son las mayores dificultades iniciales?

R: Al principio, realmente todo el mundo dice: «no, yo no tengo ritmo, yo soy arrítmico», y eso es mentira. A todo el mundo le puede costar un poco más o un poco menos, puedes tener más talento o menos, pero siempre al principio lo peor es el golpe. El golpe, el que te salga el bombo en condiciones, el que te salga el agudo en condiciones, el golpe fantasma… Ahí es donde está lo más complicado. Una vez que ya tienes el golpe bien cogido, luego ya es ponerse y estudiar. Estudiar como todo, es estudiar, ahí no hay ningún secreto: es tocar, tocar, tocar, tocar.

P: La percusión cambia drásticamente según la cultura. ¿Cómo percibes tú esa diversidad global?

R: En cada país o continente es diferente. Por ejemplo, lo que es la percusión en la samba para un brasileño, que es la explosión de la vida, el disfrute, la gozadera; por ejemplo, la percusión en la India, que es más relajada, es más zen; la percusión china igual; la percusión cubana también, hay cosas que son explosiones y otras que son más tranquilas, boleros que son más apaciguados, más tranquilos… La percusión en general varía en cada sitio.

P: Mirando hacia atrás, ¿qué te ha aportado y qué te ha quitado la dedicación al cajón?

R: El cajón no me ha quitado nada. A lo mejor me ha quitado un poco más de tiempo para estudiar las tumbadoras u otro estilo de percusión o de tambores, pero me ha dado más, muchísimo más de lo que me ha quitado. Mucho, mucho. Me ha dado sitios, lugares, amigos, conocer gente, dinero para poder viajar más, para ir de vacaciones con mi familia… Me ha dado mucho, mucho, mucho, y hoy por hoy me sigue dando. Sentarte en el cajón y ya estás contento, aunque no lo toques, estás sentado. Es como que dices, joder, mucho.

P: ¿En qué medida la disciplina de la percusión y del flamenco te ha moldeado como persona?

R: Me ha transformado a la hora de conocer gente, de viajar, de salir, de estudiar y de ser. Tienes que ser estricto; hay veces que sabes que tienes que estudiar y estudiar y estudiar. Yo para aprender el flamenco iba a una escuela de baile de Carlos y Marisol, Danzarte, muy conocida aquí en San Sebastián de los Reyes y Alcobendas, y para aprender el flamenco estuve casi un año sentado hasta que ya empecé a tocar. Yo iba los lunes y me sentaba a escuchar la soledad, soledad por bulería, bulerías, alegrías, tango… todo, a escuchar y a escuchar y a escuchar. Hoy por hoy todavía creo que me queda toda la vida por aprender, hay que tener mucho respeto al flamenco.

P: ¿Es compatible el rigor del escenario con el ambiente festivo que rodea a la música?

R: Si te tomas una cervecilla o dos, eso no da ningún problema, por supuesto, tres… pero no podrías estar pasado de rosca y tocar, seguro que no. Se notaría muchísimo. Tú crees que sí, pero no.

P: ¿Qué balance haces de todas las personas que se han cruzado en tu camino musical?

R: Quería añadir y agradecer a todas las personas que han pasado por mi vida en la música, sitios y lugares que me han tratado excepcionalmente, amistades que me llevo y que serán eternas, segurísimo. Gente que me ha ayudado gratuitamente, sin nada a cambio, lo cual dice mucho de la música y de la persona. La música me ha llevado a conocer a esas personas. Quería agradecer a todos, no voy a decir nombres porque ellos saben quiénes son. He tocado con muchísima gente. Agradezco a todos el paso por mi vida y espero seguir muchos años con ellos.

P: Para cerrar esta conversación, ¿cuál es la filosofía que resume tu forma de entender este arte?

R: Hay un dicho que dice que la música es para compartir, no para competir, que es algo totalmente diferente. La música es para compartir, no para competir. Eso se nota cuando te sientas con cuatro músicos y vas a disfrutar, a compartir escenario, risas, miradas… cosas que se intuyen. Lo agradezco en el alma.