23 de marzo de 2026

Alfredo Merillas entrevista personal empresario crisis 2008

La entrevista más personal de Alfredo Merillas: de la crisis de 2008 a reinventarse como empresario tras perder 2 millones de euros

San Sebastián de los Reyes. La entrevista más personal de Alfredo Merillas, el empresario, repasa sin filtros los momentos más duros de su vida: desde ser padre a los 16 años hasta enfrentarse a la ruina tras la crisis de 2008. Su testimonio revela cómo la resiliencia, el aprendizaje y el valor de las relaciones humanas han sido claves para reconstruirse como persona y como empresario.

Alfredo Merillas entrevista personal empresario crisis 2008

Foto: Juan Carlos Montes

Pregunta: En la vida hay momentos duros, ¿no? ¿Ha habido situaciones en las que te has sentido que la vida te había arrebatado algo y que no te lo había devuelto?

Respuesta: A ver, la vida, si hago un repaso, después de 55 años, me siento un afortunado. Me siento un afortunado porque he tenido una buena vida. He tenido una familia maravillosa, he tenido unos amigos maravillosos, mucha salud.

Y la familia que he tenido me ha criado en felicidad y en generosidad. Y eso me ha hecho ser bastante feliz. Pero ninguna vida es perfecta, la mía tampoco.

Y por supuesto que ha habido momentos en los que tienes que afrontar la vida. Mira, te voy a poner dos ejemplos de dos momentos muy críticos. Uno, cuando fui padre, fui padre con 16 años.

Ese es un impacto muy grande para un chaval tan joven. Esa paternidad tan temprana e inesperada te cambia la vida. Te cambia la vida porque tu perspectiva profesional cambia.

Tienes que empezar a trabajar de manera inmediata porque mi familia, una familia muy humilde no podía permitirse pagarme esos estudios mientras tenía un hijo, aparte de que yo no hubiera querido, no me hubiera dejado. Y ese fue posiblemente uno de los impactos más grandes de la vida. Pero, como todo en la vida, también me dio un hijo maravilloso que hoy tiene 38 años y con el que he tenido unos momentos maravillosos.

Y esa es la parte mala de la vida y la parte buena. Otra parte muy dura, que no tiene nada que ver con lo personal, en el año 2008, el tema de la crisis. Los que me conocéis sabéis que yo tenía una empresa muy similar a la que tengo ahora, pero la crisis se la llevó por delante porque las constructoras dejaron de pagar.

Entonces trabajaba para constructoras, ahora ya no. No quiero volver a tener ese problema. Y de repente te ves en la más absoluta de las ruinas, pero ruina de verdad, no ruina de la que se cuenta o la que dicen no puedo pagar esto, no, no, me dejaron a deber más de dos millones de euros.

Y eso con 33 o 34 años es muy complicado, rehacerte y volver a nacer como empresario y como persona. Porque ahí como persona también hay momentos críticos en los que las personas que piensan o pensamos que somos fuertes anímicamente, pues también, si te lo digo desde lo más íntimo, no te voy a negar que tuve un momento en el que a lo mejor pensé en acabar con el problema.

P. ¿Tirar la toalla o acabar?

R. O acabar, llámalo como quieras, pero se te pasa por la cabeza.

P.Creo que eso nos puede pasar a todos. Sin duda.¿Pero la fuerza radica en que continuaste?

R: Sí, continué y además haciendo un poco de un cronograma de mi vida. Después de eso empecé a trabajar, empecé a crear el Elecox, que es la empresa que hoy en día todo el mundo conoce, y ha sido el trabajo de 17 años.

Pagar esa deuda, que te he contado antes, me costó 14 años de mi vida. O sea, que prácticamente he acabado antes de ayer, como aquel que dice. Pero bueno, así es la vida a día de hoy.

Afortunadamente lo recuerdo como un mal trago, pero que eso me enseñó a ser empresario de verdad. Cuando la gente te dice, tú eres empresario, hay que tener cuidado con eso. Porque yo no he sido empresario hasta hace 10 o 12 años.

Era un autónomo con cierto éxito y con un montón de empleados a mi cargo. Ser empresario es otra cosa. Y eso lo aprendes en ese tipo de circunstancias.

Cuando las cosas se ponen a la contra y tienes que reaccionar, ahí es cuando aprendes a ser empresario de verdad. Porque el empresario siempre está solo, ¿sabes?

Cuando tienes éxito, viene mucha gente a abrazarte. Incluso ahora. Pero no me importa, ¿eh? Yo soy muy cariñoso. Pero cuando tienes fracasos, son muchos los que te apuntan, pero te apuntan desde lejos. Porque no quieren mezclarse contigo, porque ya no eres exitoso, ya no interesa estar cerca de ti.

Porque a lo mejor eres un poco infecto, ¿sabes? Y entonces desaparecen. Pero no pasa nada, porque yo tengo una lista muy grande de conocidos y muy pequeña de amigos de verdad.

P: ¿Hay diferencia entre empresario de la noche y empresario de otra actividad? ¿Cómo lo ves?

R: Sí, completamente. Son dos versiones empresariales diferentes. Aunque en el fondo la gestión es gestión siempre.

Y la tienes que tratar así y no de otra manera. Pero no es lo mismo sentarte a negociar con una multinacional un contrato de 3 o 4 millones de euros para llevar el mantenimiento durante 5 años de no sé cuántas superficies comerciales en toda España, que sentarte a vender una boda para 100 personas. No es lo mismo.

Yo lo hago con el mismo cariño y con la misma ilusión. Además, tengo un equipo maravilloso, que tengo que aprovechar para decirlo. Tanto Ricardo, que es el gerente del restaurante, Álvaro, que es el chef, Sonia, que es la persona que lleva marketing, Emilio, Amparo… Tengo un equipo alrededor de mí que solo puedo felicitar.

No quiero olvidarme de Joaquín, de Víctor, ni de Paty, ni de Rubén. No quiero olvidarme de ninguno, porque son todos para mí igual de importantes. Y todos son el fruto de la suma del cariño que todos ellos han puesto en este proyecto.

P: Mirando hacia adelante, Alfredo, ¿qué le pides a la vida?

R: Joder, vaya pregunta que me haces, Chema. Le pido a la vida levantarme con la misma ilusión que me llevo levantando en los últimos 15 años.

Sobre todo la misma salud y la misma potencia anímica para seguir haciendo lo que hago. Y tener mi cabeza en 40 sitios y que me apetezca hacerlo.

Lo más importante es levantarte y decir hoy tengo que hacer cosas y me apetece hacerlas. Creo que es el gran problema que tiene la gente cuando se levanta por la mañana, que tiene que hacer un trabajo que no le gusta, aguantar a un marido o una mujer que no le gusta, aguantar a un jefe que no le gusta y hacerse a veces hasta un trayecto que tampoco le gusta. Entonces están bien jodidos desde que se levantan.

Yo, gracias a Dios, no. Trabajo con gente encantadora, en mi negocio, con colaboradores que son maravillosos y parece que vivo en un mundo rosa. No es un mundo rosa. Hay muchos problemas, muchos días. Pero hago lo que me gusta.

Entonces le pido a la vida eso, seguir haciendo lo que me gusta y en esta fase última de la vida que me deje también descansar y disfrutar de todo el trabajo que llevo haciendo en los últimos 40 años.

Alfredo, te dejo que me hagas una pregunta si quieres. Te voy a hacer una pregunta.

P: ¿Por qué tenías tanto interés en hacerme esta entrevista personal?

R: Pues porque eres una persona con un perfil muy interesante y que creo que no todo el mundo es conocedor de quién es Alfredo Merillas.

Porque quizá el concepto que tienen de Alfredo Merillas es que simplemente es un empresario. Y yo creo que no, que Alfredo es una persona que crea vínculo con otras personas y que al final crea comunidad.

Entonces, que te atrevieras a llevar a cabo un buque como Frívolos, pues ya dice bastante. Te conozco desde hace muchos años, sé cómo eres. Pero creo que hay un Alfredo ahí, ese Alfredo que conocí yo, que yo decía, mira, Alfredo es el de los Europe, que sigue estando ahí.

El Alfredo niño, de juventud. Por eso era, porque creo que hay una parte que la gente también debe conocer.

Tienes muchos amigos, mucha gente que te conoce, pero esa parte más personal, más íntima y cómo recibes a la gente, el cariño.

R: Sí, pues te lo agradezco mucho porque para mí es muy importante, al final, si el éxito es frío y sólo es económico, pierde valor.

Entonces, yo creo que las relaciones humanas, las relaciones con la gente y crear esa comunidad que tú dices, yo la he llamado de otra manera, pero da igual, creo que al final es crear una gran familia en torno a buenas personas.