25 de febrero de 2026

David Barrera: «Un mural podría estar en un museo; el arte urbano también debería valorarse y pagarse»

Magazine Norte. San Sebastián de los Reyes. Desde muy joven, David Barrera supo que su camino estaba ligado al arte urbano. Con un estilo reconocible y una sensibilidad muy personal, ha logrado que sus murales no solo decoren paredes, sino que también conecten con las personas. Ha rendido homenaje a figuras icónicas del deporte y la cultura, llevando el muralismo a espacios donde el arte convive con la vida cotidiana. En esta entrevista, nos habla de sus inicios, de su proceso creativo y de la esencia del arte urbano.

Pregunta: ¿Has pintado murales tan reconocibles como los de Rosalía, Kobe Bryant en el Polideportivo de la Dehesa Boyal, Ilia Topuria en San Sebastián de los Reyes junto al campo de Matapiñonera o como Roberto Carlos? Mirando atrás, ¿cómo empezaste en el arte urbano y en qué momento sentiste que esto podía ser tu camino?

Respuesta: Empecé en el arte urbano a una edad muy temprana, puede ser que con 8 o 10 años ya pintará. Recuerdo que comencé con un rotulador Pilot; me acuerdo perfectamente de que era un Pilot, y con 8, 10 u 11 años como mucho, ya empecé a hacer los primeros «tags» o firmas, como se llama en el mundo del graffiti, los «taqueos». La verdad es que siempre sentí que este era mi camino, nunca hubo un momento exacto de revelación: simplemente lo supe desde el principio. Empecé en esto con una edad muy temprana y supe que era lo mío.

P: El mural de Ilia Topuria, campeón mundial de peso pluma de la UFC, es un homenaje muy personal que además costeaste tú mismo. ¿Qué tiene que tener un personaje para que sientas la necesidad de rendirle tributo de esta forma?

R: Con Ilia Topuria sí que sentí esa necesidad de pintarlo porque yo he sido siempre amante de Bruce Lee, y creo que vi reflejado algo de Bruce Lee en Ilia. Me gustó mucho y disfruté el proceso porque era una pieza que llevaba tiempo queriendo hacer; quería realizar un plano cerrado de la cara, algo que no suelo hacer, ya que en casi todos los murales hago retratos de cabeza entera o bustos, como si fuera una escultura. Con Ilia quería ese plano más cerrado; esa foto me encantó, me despertó algo por dentro y sentí que era el momento perfecto e ideal para sacarlo al mundo.

P: Cuando te enfrentas a un nuevo mural, ¿cómo es tu proceso creativo? Desde la idea inicial hasta el último trazo, ¿qué parte disfrutas más y cuál se te hace más dura?

R: Mi proceso creativo parte de algo que me despierta una sensación. Esa es la idea: siento la necesidad de expresar y sacar al mundo a esa persona o aquello que me motiva, aunque a veces no sepa decirte exactamente qué es esa sensación. Sobre qué parte disfruto más y cuál es la más dura, el mero hecho de estar pintando es una lucha constante entre disfrutar y sufrir.

Sufro mucho porque tengo una lucha interna: si veo algo que no encaja bien, si un ojo me está fallando, si la proporción de algo no es correcta, si la nariz no está exactamente colocada o si he puesto mal una sombra… eso lo sufro mucho. Sin embargo, disfruto de casi todo el camino; mientras estoy pintando, disfruto de todo.

P: El arte urbano se ve y se consume rápido, pero hacerlo lleva muchas horas y mucha paciencia. ¿Crees que a veces no se valora lo suficiente el tiempo y el esfuerzo que hay detrás de un mural?

R: Sí, siento que no se valora lo suficiente. Lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo que la gente no ve. Vivimos en un tiempo en el que solo se valora la inmediatez, la gente quiere ver cosas rápidas y no valora la dedicación que pones. Creo que la gente no entiende lo que tiene delante; un mural podría estar en un museo perfectamente y debería pagarse una entrada para verlo.

Además, la gente tiene que tener claro que el street art es efímero. Me escribe gente diciendo que han tachado un mural o lo han pintado de blanco; hay que entender que, cuando estás dispuesto a poner algo en la calle, sabes que se puede perder en cualquier momento. Yo veo normal lo de «apropiarse» de la obra, porque cuando pinto un mural pienso que ya no me pertenece: es de todos. Sí, lo he hecho yo, pero es para todo el mundo.

P: El arte urbano está más presente que nunca en ciudades y redes sociales. Desde tu experiencia, ¿cómo ves el momento actual del muralismo y qué crees que debería mantenerse intacto para no perder su esencia?

R: El arte urbano está muy presente ahora mismo, tanto en la calle como en galerías. Creo que hay bastantes muralistas que están renaciendo; gente que a lo mejor no tenía visibilidad y gracias a las redes sociales ahora la tiene. Es un momento muy bueno para los murales.

Sobre qué debería mantenerse intacto, yo creo que nada y todo. Debemos fluir con la vida y no cerrarnos a nada. La esencia nunca se va a perder porque la esencia la lleva uno dentro; una vez que la tiene el artista, la plasma en el mural.

P: Y para terminar, ¿estás trabajando en algo especial en este momento que nos puedas adelantar?

R: Ahora mismo estoy centrado en seguir creando y dejándome llevar por lo que me inspira, sin forzar nada. Prefiero que los próximos trabajos hablen por sí solos cuando llegue el momento.

El arte de David Barrera nace de la emoción, de la calle y de una necesidad interior difícil de explicar con palabras. Sus murales no buscan ser eternos, sino vivir el presente, conectar con quien los observa y formar parte del entorno. En un mundo acelerado, su trabajo nos recuerda que detrás de cada pared pintada hay tiempo, lucha, pasión y verdad.