10 de marzo de 2026

«El argumento que utilizan los odiadores se ha hecho realidad»

Magazine SLV. Artículo de opinión de Gabriel Trejo, licenciado en Historia por la UAM e ex- inspector jefe de policía local

Sí, sucedió en Alcalá de Henares. Sí, fue un refugiado. Sí, la víctima fue una chica española. El argumento que utilizan los odiadores se ha hecho realidad, pero no porque ellos tengan razón o dotes adivinatorias, sino porque la humanidad es así. Y ya que apelo a la humanidad, mis primeras palabras deben ser para mandar un abrazo y todo mi apoyo a la víctima. Nadie debería sufrir ese tipo de agresiones.

Foto: Gabriel Trejo en Magazine SLV

En el campamento de refugiados de Alcalá de Henares, ese que los astrolopithecus de la política utilizan como arma arrojadiza contra la convivencia sembrando el miedo entre los alcalaínos , fue el lugar donde tuvo la violación de una joven por parte de un refugiado maliense . ¿Era previsible? No.  Pese a que lo repitan hasta la saciedad. En el CAED (Centro de acogida y derivación) de Alcalá de Henares, o campamento de refugiados como vulgarmente se le conoce, han pernoctado, vivido y paseado por sus alrededores más de diez mil jóvenes en el último año. ¿Cuántos han tenido un comportamiento reprochable? ¿Cuántos han cometido algún tipo de atentado contra la dignidad e las mujeres? Uno, señores y señoras. Uno, aunque la exigua la cifra no debe esconder la gravedad del hecho.

Este triste suceso está siendo utilizado por las hordas de los sin conocimiento, de los que llevan tatuado en tibias a Adolf Hitler y se atreven a defender al genocida “porque solo era un pintor… y la gente no sabe …cuando habla de Hitler lo mucho que hizo”  (textual de un manifestante ante las preguntas de un medio de comunicación ). O de de nostálgicos que no se ruborizan al decir ante la prensa “yo no voto hace 40 años… y sólo votaría si se presentase para presidente un militar (dándose un golpe en el pecho)”. Sí , señores y señoras, esos perfiles y otros que cuando le ponían el micrófono se referían a las personas negras como “monos, eran los que gritaban y se movilizaron el otro día en Alcalá de Henares para tener su minuto de gloria. Fueron pocos, pero gritaron mucho y de muy mal gusto.

También había jóvenes con camisetas negras de Núcleo nacional. Gallardos y bravos  ellos delante de las cámaras de televisión subiéndose sus negras bragas de cuello para taparse la cara , pero que a la primera carga policial atropellaban en su huida a todo los que se ponían delante. ¡Valientes guerreros que hablan de pureza racial!

 Fue visto   algún “cuñado” de bar y tercio de cerveza. Hombres de triste y aburrida vida que aprovecharon la oportunidad de ser protagonistas de algo, aunque fuera la triste hazaña de no razonar y criminalizar a miles por el comportamiento de uno.   Son matasietes de tres al cuarto. De patada en multitud, de puñetazo en superioridad. De “agárrame que lo mato”. Entre todos no han leído dos docenas de líneas y el viaje más largo ha hecho es  en transporte público para seguir con sus tristes vidas. Porque esa enfermedad, que tiene nombre, se cura así: leyendo y viajando.

Los que voceaban y atacan a los migrantes, entre otras cosas porque es fácil atacar al débil, ignoran que hay otra  realidad palpable sobre las migraciones , pero se niegan a darla como buena y la tachan de propaganda de la progresía o de buenismo de los rojos. Y esa realidad es que:  

Un organismo tan poco sospechoso de progresía como el Banco de España, ha reconocido que lo migrantes han aportado un 25 % al crecimiento del PIB de nuestro país. Que el fuerte crecimiento de nuestra economía está fundamentado en ellos, y que el  44 % de migrantes trabajan en la construcción. Que no vienen a por “paguitas” y a delinquir señores, que vienen a trabajar, y entre los millones de ellos alguno sale hijo de… Y ya me entienden.

El regulador de nuestro sistema bancario reconoce que el envejecimiento de la población española  hace que 200.000 mil migrantes,  ¡!!! Doscientos mil ¡!!   se dediquen al cuidado de nuestros abuelos y abuelas. Que los 1,2 millones de abuelos y ancianos que que viven solos en sus casas precisan de ayuda extradomiciliaria, y que esa ayuda en un ¡!!! 90 % ¡!!! se realiza por parte de migrantes. Esos datos no importan, lo que se airea es que un malnacido ha cometido un grave delito.

Me gustaría sentarme con alguno de esos chavales que el otro día vestían camisetas negras y voceaban contra los migrantes y preguntarle: ¿qué tipo de trabajo tienes?. Seguro que me diría que en precario y con un bajo salario. ¿Has podido comprarte un piso para independizarte con tu chica? Asegúrense que la respuesta sería que los precios en Alcalá son prohibitivos para los jóvenes. Intentaría razonar con él y explicarle que tiene más de común con las personas que ataca que con los que han creado un sistema que le asfixia en lo laboral, le impide un desarrollo personal y le aboca a una situación de precariedad. Que él, con su braga de cuello subida hasta más allá de los ojos, tiene más en común con el africano acogido en el centro de refugiados que con el líder ultra que aprovechó la desgracia para apestar el ambiente con sus xenófobas ideas.

Estos actos provocan una reacción en cadena como hemos visto en Torre Pacheco, donde jóvenes sin ninguna relación con la agresión al anciano, ni con la delincuencia, son agredidos por turbas de descontrolados por el simple hecho de ser magrebíes. Hasta tal punto llega la indecencia de algunos, que circula un vídeo donde se agrede a un anciano por ser ¡un sin techo  y homosexual!  y se atribuye al caso . Y no es interpretación de la “progresía”, ya que la víctima de Torre Pacheco ha aclarado que la persona agredida que se ve en el vídeo no es él. Posteriormente hemos sabido que el video-bulo se trata de una agresión en Almería el año pasado por parte de dos españoles que están ya encarcelados.

Quizás sea bueno recordar que somos un país con dos millones de migrantes fuera: Alemania, Inglaterra, Austria, Francia… tienen poblaciones de nuestros compatriotas trabajando y ganándose la vida honradamente. Quizás debamos recordar el caso de la joven española agredida por unos ultras al oírla hablar español al salir de un pub de Irlanda. Aquellos bárbaros, semejantes a los de aquí, llevaban meses demonizando a los migrantes de Irlanda.

Entramos en una espiral peligrosa, y todos debemos ser conscientes de lo que nos jugamos como sociedad: la convivencia pacífica. Si hay delincuentes que actúe la policía y la justicia. Dejémonos de “caza anchoas” y mequetrefes sin sesera alguna. Hoy son los magrebíes. ¿Mañana quién?

Gabriel Trejo González, Licenciado en Historia por la UAM; experto Universitario en Criminología por la UNED, ex- inspector jefe de policía local, profesor acreditado de seguridad privada y de varias academias de policía. Ha impartido varias conferencias sobre los grupos ultras en las universidades públicas de Madrid y Navarra, sobre grupos ultras y violencia urbana, especializándose en el conflicto social y sus consecuencias, experto en violencia urbana.