Artículo de opinión de Ángel S. Sanguino Concejal Portavoz Grupo Municipal Socialista de Alcobendas
Magazine SLV. Alcobendas. Este año que termina deja un balance claro para Alcobendas. Un año más en el que la alcaldesa del PP ha demostrado que sus prioridades no están aquí, sino en la Puerta del Sol. Cuando toca elegir entre defender los intereses de nuestra ciudad u obedecer las consignas de Ayuso, la
alcaldesa siempre opta por lo segundo. Y Alcobendas lo paga.

Lo vemos en la vivienda. Mientras los jóvenes y las familias ven cómo se les escapa la posibilidad de acceder a una vivienda protegida, el Gobierno regional ha aprobado una subida de los módulos de VPO que encarece directamente esos precios. En una ciudad como la nuestra, eso no es una
cifra técnica: son miles de euros más y menos oportunidades.
La alcaldesa ha guardado silencio. Ni una exigencia, ni una defensa clara de Alcobendas.
Pasa lo mismo con la sanidad. El centro de salud mental se anunció, se prometió y se volvió a prometer. Pero cuando llegan los presupuestos regionales de 2026, vuelve a desaparecer. No hay partida, no hay calendario, no hay compromiso. Y, de nuevo, la alcaldesa calla, en lugar de alzar la voz, para reclamar lo que nuestra ciudad necesita.
Mientras tanto, aquí, en Alcobendas, la gestión municipal hace aguas. La seguridad empeora año tras año, con datos que no se corrigen y una sensación creciente de abandono en los barrios. Falta planificación, falta presencia y sobra propaganda.
La limpieza y el mantenimiento siguen el mismo camino. Pagamos más, pero vivimos en una ciudad más sucia, con parques descuidados, calles deterioradas y barrios que sienten que nadie los mira. No es un problema puntual, es una forma de gobernar basada en el titular y no en el trabajo diario.
Y hay decisiones que retratan bien este modelo. Los proyectos de protección a la infancia vulnerable, Pecera y Akuario, referentes durante años en la prevención y el acompañamiento a la infancia y la
adolescencia, han sido vaciados de contenido. Menos profesionales, menos atención y menos cuidado a quienes más lo necesitan.
Al final, todo encaja. Un gobierno local que no exige a la Comunidad, que no defiende a su ciudad y que gestiona con desgana los servicios básicos. Mucha foto, mucha propaganda y pocas soluciones.
Alcobendas merece algo mejor. Merece una alcaldesa que levante la voz cuando Madrid da la espalda a la ciudad y un Ayuntamiento que cuide de verdad sus barrios, sus servicios y sus vecinos.
Ese es el balance del año. Y no es el que merecen los vecinos y vecinas de Alcobendas.


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