Magazine SLV. Artículo de opinión de Gabriel Trejo, Licenciado en historia y experto universitario en criminología
¡Señores ¡. ¡Señoras!. ¡Chicos!. ¡Chicas ¡ ¡Jóvenes y no tan tiernos! Ha llegado la Navidad con su almibarada hipocresía y turbo-capitalismo consumista. Asistiremos a las comidas de empresa con la intención de olvidar las diferencias con jefes y compañeros, aunque avanzada la comida y llevados por el ardor etílico nos atreveremos a entablar combate dialéctico con el pelota de turno que nos dejó con el culo al aire en el trabajo , y al que habíamos retirado la palabra los meses anteriores por eso: por ser un pelota.

Bajaremos a Madrid para ver el despilfarro lumínico de Almeida y Ayuso, y comprobaremos que los bocadillos de calamares de la Plaza Mayor, ni son calamares, ni son baratos, ni saben como antes.
Ante la mirada torva de familiares y de la pareja que querrán la fiesta en paz, hostigaremos durante las cenas navideñas al cuñado rojo o facha, allá cada uno con sus miserias, con alguna puya sobre el partido que vota para que nos conteste con el manido: “y tú más”
Correremos la san silvestre, o la veremos pasar criticando a los que la hagan, porque no entenderemos cómo se puede pagar dinero para pegarte una “jarta” de kilómetros con un frío de collons.
Discutiremos con el vecino de abajo, que encima es del Atleti, porque sus hijos tirarán petardos en el portal y asustarán a nuestro perro.
Escucharemos el 24 las palabras del Rey mientras le criticamos por ser un flojo que no pone a los políticos en su sitio.
Maldeciremos el día 22 por no haber cogido un décimo de lotería en el bar donde ha tocado la pedrea, pese a que de vez en cuando tomábamos allí un café con los colegas.
Nos juraremos a nosotros mismos, y a nuestras parejas, que este año sí va en serio lo de empezar a ir al gimnasio para poder aprovechar el traje que compramos hace un par de temporadas para una comunión y que nos tiene que valer en primavera para la siguiente.
Pagaremos religiosamente la subida de impuestos del ayuntamiento y nos prometeremos a nosotros mismos que la próxima vez votará a la alcaldesa o al alcalde Rita la cantaora, que para lo que está haciendo más vale que no se hubiera presentado.
Los primeros días del mes de enero iremos a comprar el pan andando, solo tomaremos cañas los fines de semana, quitaremos el polvo a la bicicleta de montaña que tenemos en el trastero con la promesa de salir los domingos con ella a sudar; procuraremos aumentar durante un par de meses la ingesta de acelgas, espinacas, judías verdes, etc, antes de rendirnos a un par de huevos fritos con panceta , que tampoco es como para quitarse la vida poco a poco.
Como veis, vaticino que en nuestra cómoda y occidental vida urbanita los ritos se repetirán de forma multitudinaria, al igual que sucederá en el menos apetecible “otro mundo”, donde los niños de gaza seguirán muriendo de hambre, frío o bombardeados por el ejército israelí. Ucrania seguirá siendo ocupada por el militarismo nacionalista de Putin, que continuará mandando drones que hagan estallar las centrales térmicas y así someter a la población civil a las peores calamidades posibles.
En los telediarios seguirá apareciendo la horrible sangría de la violencia de género, aunque la costumbre nos habrá vacunado ante la barbarie, asi como seguiremos oyendo al cuñado de turno que el feminismo ha llegado demasiado lejos, y que los hombres no tenemos derechos.
Mis hijos me seguirán preguntando qué va a hacer el ayuntamiento con las 122 viviendas del plan “vivienda asequible” de Ayuso que están sin ocupar por los desorbitantes precios de alquiler, y al igual que este año no sabré qué decirle, aunque mi inquina por los que aúpan a ciertos políticos al poder aumentará como buen padre resentido.
Los vigilantes de seguridad, una vez pasada una huelga que no ha tenido la unión que se debía esperar, seguirán sometidos a jornadas de doce horas diarias durante 26,27 ó 28 días al mes para poder vivir, mientras la patronal y Felipe González pedirá de nuevo aumentar la edad de jubilación porque el sistema es “insostenible”.
Aznar hará alguna de sus apariciones facial vegetativas y volverá a pedir que el que pueda hacer algo que lo haga, que lo hecho hasta ahora no ha servido para nada, salvo para cargarse al fiscal general y eso no es suficiente.
Los sindicatos policiales seguirán con su campaña de ataques al gobierno. Las redes sociales seguirán supurando bulos sobre los más vulnerables. Tendremos que oír al amigo facha que te asegura que Pedro Sánchez tiene una mansión en las Bermudas (al lado de las de Felipe González y Zapatero).
Todo seguirá igual… o peor, pero lo que no va a faltar va a ser el turrón y el champán, así como las felicitaciones del nuevo año. Pues eso… que la vida sigue igual como decía la canción, y que ha llegado la Navidad. Disfrutad que son cuatro días.


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