Magazine SLV. Artículo de opinión de Gabriel Trejo, Licenciado en historia y experto universitario en criminología
¡Al fin! . La salida a la luz pública de un grupo de policías, autodenominados policías antifascistas, me ha ilusionado de tal manera que, nada más tener conocimiento de su nacimiento he corrido a solicitar mi inscripción. Dirán los que me conocen: “pero sí tu ya no eres poli”. No, pero sigo luchando de la misma manera que cuando lo era por un cambio en el modelo policial. No hay formación que imparta, conferencia a la que me inviten, oportunidad de publicar artículo en revista, que no de rienda suelta a unas ideas que he defendido hace décadas.

Bien es verdad que predico en el desierto, y que algunas veces recibo crueles ataques y groseras descalificaciones, pero cuando tienes el cuerpo curtido de cicatrices, y sabes que tu lucha es la esencia de las declaraciones internacionales sobre los servicios de policía, todo es más llevadero, aunque no tengo alma de mártir, pero son tan burdos los argumentos, tan poco científicos los planteamientos, tan desmedidas las propuestas, que no hacen más que afirmarme en mis convicciones.
He sentido tanta vergüenza ajena ante algunas manifestaciones públicas de asociaciones de policías respecto a la inmigración, el feminismo, los nacionalismos periféricos, los líderes políticos , etc,etc, bases ideológicas de la ultraderecha, que recibo como un soplo, que espero que se convierta en huracán, el aire nuevo y edificante de este grupo de compañeros.
Cuando vulneras los principios éticos de “absoluta imparcialidad” en tu labor profesional, que no particular, cuando siempre atizas para el mismo lado, cuando adulas y ensalzas a los odiadores , cuando te identificas con aquello contra lo que tienes que luchar, cuando te alineas con los que atacan a los desfavorecidos, a los que menos tienen y más necesitan de nuestra solidaridad, y lo haces con argumentos tan ridículos y falaces, estás perdiendo la confianza de la sociedad.
De la actual situación en la seguridad pública culpo tanto al partido en el gobierno como a la oposición, que siguen sin llegar a un acuerdo para modificar un marco legislativo que data del año 1992, y me refiero a las Ley Orgánica de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. ¡Señores diputados y senadores!, que España ha cambiado política, social y policialmente muchísimo desde entonces. Que se ha demostrado que las palabras del Ministro Barrinuevo en su primer acto del gobierno del cambio, allá por el año 1982 en la academia de policía de Ávila: “no vamos a cambiar lo mucho y bueno que se ha hecho “ , refiriéndose a los gobiernos de UCD, fue un inmenso error, porque para entonces había muertos por torturas en las comisarías, se disparaba en los controles de la guardia civil asesinando a bebés de dos años como en Valmojado ; tipos como Amedo y Domínguez empezaban sus correrías por el país vasco; el policía Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el niño, blasonaba de haber torturados a rojos, maricones y gente de mal vivir, y la guardia civil empezaba su particular lucha contra el terrorismo que nos ha costado más de una docena de condenas por tortura en los tribunales internacionales.
En 1982 a nivel policial con aquella victoria que prometía “el cambio” , emulando a la genial novela de Giuseppe Tomasi de Lampedusa el “gatopardo”, todo cambió para que todo siguiera igual. El PSOE se arrugó ante las presiones del lobby policial franquista, y al igual que reconozco su valentía por cambiar el rumbo del ejército de la dictadura (quizás porque tras el 23-F se jugaban su supervivencia), no se atrevieron a poner en el ministerio del interior a Carlos Sanjuán que llevaba meses trabajando para el cambio del modelo policial. La presión del ala ultra de la policía y la guardia civil hicieron que fuese nombrado un tal José Barrinuevo que terminó en prisión por prácticas poco edificantes, amén de rodearse de un grupo de “trincadores” que esquilmaron el ministerio de una forma atroz.
España necesita cambiar la filosofía de los cuerpos de policía, pasando de “cuerpos” a Servicios públicos de policía; necesita cambiar los planes de estudio; adecuar la realidad de las policías locales y autonómicas a las funciones que vienen realizando; modernizar el funcionamiento interno de la guardia civil; adoptar los modelos europeos de policía comunitaria…etc.etc. Necesita cambios, y espero que estos compañeros aborden la cuestión con el respaldo de miles de profesionales. Falta hace.

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