Artículo de opinión de Gabriel Trejo, licenciado en historia y experto universitario en criminología
Los dirigentes políticos llevan años intentando borrar de los currículos académicos la filosofía como parte de la formación de la ciudadanía, lógica su intención por ser una sociedad instruida en el pensamiento racional capaz de cuestionarlo todo, analizar argumentos y encontrar falacias en lo que escucha todos los días, difícilmente gobernable al fin y al cabo.

Si estuviéramos acostumbrados a planteamientos más profundos y menos pegados a los medios de comunicación (dominados por las distintas corrientes ideológicas), hubiéramos llegado a las conclusiones que Sami Naïr , polítologo, sociólogo y filósofo argelino nos indica en su obra: “Y vendrán; las migraciones en tiempos hostiles”, y que paso a enunciar:
La inmigración se ha convertido en un elemento imaginario e histérico, deformado hasta la saciedad para presentar a los más vulnerables como masas ilegítimas que desestabilizan nuestro bienestar y seguridad. Son una plaga que se acoge al estado del bienestar, copando sanidad, educación, ayudas sociales,primer paso para el asentamiento de la xenofobia y los brotes violentos hacia los más vulnerables.
Desgraciadamente la generalizada poca capacidad de análisis de la sociedad se queda mirando al dedo cuando le están señalando la luna. Las causas de las migraciones masivas, como la sucedida en Ceuta, es multifactorial y explicaré alguna de ellas, siendo todas de difícil solución local o nacional.
Motivaciones económicas, demográficas, culturales, sociales, políticas, etc,etc están detrás del desplazamiento masivo de personas de un continente a otro, por otra parte cuestión ya anunciada: “el Sur es el frente” (Tahar Ben Jelloun) .
La llegada masiva de migrantes a Ceuta y por tanto del sur de Europa, tiene un origen económico: “desde el siglo XIX, éste (el continente africano) se ha quedado al margen del desarrollo económico´” (Samir Nair obra citada).
Este atraso hace que haya más líneas telefónicas en Manhattan que en toda el África Subsahariana, a lo que hay que sumar un crecimiento expansivo que no puede acoger en sus países el sobrante humano. Mientras el Sur siga estando subdesarrollado, las migraciones hacia el norte serán continuas. Ya puedes poner el ejército a cuidar las fronteras o la séptima flota de EEUU con todo su poder armamentístico: vendrán como dice Samir Nair.
En el caso de Ceuta se une a la miseria económica de Marruecos y su subdesarrollo, la puñalada trapera de un reino que mira con lascivia a los territorios africanos de Ceuta y Melilla, y apoyado por los grandes enemigos geoestratégicos de nuestro país actualmente (Israel y Estados Unidos), se ha atrevido a lo que antes sabía que conllevaría sanciones económicas y políticas. Si hasta Aznar ha llegado a vincular la entrada masiva de migrantes con nuestro posicionamiento en la masacre que Israel está cometiendo en Gaza. ¿Más claro?. Quizás el caldo de un asilo, pero poco más.
Al otro lado del Mediterráneo y en el África pobre, se tiene la idea que con cruzar el mar existe la posibilidad de encontrar trabajo en España. Y no dejan de tener razón, la falta de obra cualificada en España (albañiles, carpinteros, electricistas…) es palpable, y frente al mercado legal del trabajo, existe un mercado irregular, que en Francia utiliza mano de obra barata sin dar de alta en la seguridad social en la industria textil para poder competir con los chinos en la fabricación de ropa.
A estas alturas del artículo, me imagino a algún “cuñao o cuñá” diciendo eso de: “pues llévatelos a tu casa y dales asilo”. Por lo que tendremos que recordarle que quien habla de caridad al prójimo es la biblia, no el capital de Marx, que utiliza el término clase y solidaridad. También puede rebatírsele que no veo yo que se acojan en las casas a curas, obispos y miembros de la monarquía (Froilán debe ser un divertido compañero de piso). No, no se trata de caridad, sino de solidaridad, de empatía, de entender que son seres humanos que sufren las miserias políticas y económicas que el norte rico hemos creado en esos países. Mientras no dibujemos un mundo más equitativo, sin tanta desigualdad … “vendrán”, y no tendremos manos ni policías para sujetar las vallas de las fronteras. Y excuso explicar a los recalcitrantes que las fuerzas armadas tampoco serían capaces. La ignorancia es gratuita y cada uno o una se harta de ella como quiere.
No podemos obviar que dentro de los cinco mil que todavía quedan en Ceuta debe haber algunos miserables, y así lo llegan a reconocer los propios inmigrantes avergonzándose de ello (ver el país de este fin de semana). En eso no debemos ser tibios. Aquellos cuya conducta sea asocial y un peligro para la ciudadanía deben ser inmediatamente expulsados. La convulsión que ha supuesto la llegada a Ceuta de miles de personas sin solución habitacional y sin medios de vida, es un sufrimiento que debe ser atajado de forma inmediata por el gobierno, y en ello están aunque no dejan de ponerles palos en la rueda, desde la oposición y su falta de sentido de estado, hasta los sindicatos policiales, que se quejan diariamente de la situación y cuando se buscan soluciones como el campamento en el puerto para dar acogida lo denuncian en la Audiencia Nacional, tribunal que parece haber oído las voces del referente y lo de: “el que pueda hacer algo que lo haga”.
La situación de Ceuta necesita un país firme en la defensa de su territorio, unido políticamente y alejado del oportunismo político tan usado por el PP y Vox; apoyado por sus socios de la Unión Europea para hacer frente a un problema que aqueja a todos, y solidario como así obliga las declaraciones de Derechos Humanos. Utilizar el populismo punitivo, el oportunismo político, y el patriotismo de pandereta, no va a solucionar un drama que no se debía haber dado.

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