Más allá de la política, Claudia Sánchez comparte con Magazine SLV su historia personal, su llegada de Venezuela a España, su vida familiar y los valores que han marcado su vocación de servicio.
La candidata del PSOE a la alcaldía de San Sebastián de los Reyes afronta las elecciones municipales de 2027 con la vivienda, la empatía y la participación ciudadana entre sus prioridades. En esta entrevista con Magazine SLV, repasa su trayectoria personal, su experiencia como migrante y su manera de entender la política municipal.

Claudia Sánchez Montero afronta el reto de encabezar la candidatura del PSOE a la alcaldía de San Sebastián de los Reyes en las elecciones municipales de mayo de 2027, tomando el relevo de Narciso Romero. La actual concejala socialista defiende una forma de entender la política basada en escuchar a los vecinos, atender sus necesidades y buscar soluciones eficaces, con especial atención a la vivienda y a las políticas sociales.
Su trayectoria personal está marcada por el servicio público, la participación social y su experiencia migratoria desde Venezuela hasta España. Sánchez reivindica la importancia de reconocer la dignidad de todos los trabajos, comprender las circunstancias de cada persona y mantener el diálogo incluso con quienes piensan de manera diferente.
En esta conversación con Magazine SLV, la candidata socialista explica qué significa para ella asumir esta responsabilidad, cómo quiere acercarse al tejido social de Sanse y qué valores considera fundamentales para gobernar un municipio.
Pregunta. ¿Cómo se definiría personalmente y qué valores considera que la representan?
Respuesta. Soy una persona a la que le apasiona servir, servir al otro. Creo que eso es lo que me identifica. Desde que tengo uso de razón, recuerdo estar vinculada a causas sociales y apoyar a mis compañeros. Creo que esa vena me viene de mi padre y de mi madre.
Ambos eran servidores públicos y considero que eso está en mi ADN. He tenido la oportunidad de servir desde el ámbito social y también desde el institucional. Eso es lo que me define como persona.
Además de servir, soy muy tenaz con lo que me propongo. Fijo una meta y hasta que no la cumplo, no me siento satisfecha.
P. ¿Qué significado tiene para usted la política y cuál cree que debe ser su principal función?
R. Yo creo que la política está para servir, no tiene otro sentido su existencia.
Hay personas que quieren el poder porque creen que a través de él pueden engrandecerse, influir o dominar. Yo creo que la política está para servir al otro, atender los intereses de las personas y entender sus preocupaciones. Para eso se creó la política desde el inicio.
Hay cosas que podemos resolver individualmente y otras que solo se pueden resolver colectivamente. El político surge cuando esos intereses o esas demandas afectan a más de una persona y está ahí para articularlos.
P. Desde su experiencia como migrante, ¿qué opinión tiene sobre las políticas migratorias y la vulnerabilidad de quienes tienen que abandonar su país?
R. Creo que la política migratoria atiende muy bien el tema de la vulnerabilidad. Quienes migramos no deseamos hacerlo. La migración es forzada en el 90 % de los casos, por poner un porcentaje.
Muy poca gente migra con un plan preconcebido y dice que quiere irse porque siempre le ha encantado otro lugar. La mayoría de la gente migra forzosamente. Yo tenía una vida en mi país y migré porque esa vida estaba en riesgo.
Por eso creo que las políticas migratorias son necesarias.
P. ¿Cómo fue su llegada a España y qué aprendió de su experiencia trabajando en una yogurtería después de haber trabajado en el sector público?
R. Esa fue la Claudia que recién llegó a España. Siempre cuento esa historia porque tuve la oportunidad de trabajar en lo que he amado, que es servir a la gente en el sector público.
Cuando llegué a España, estaba muy abierta a trabajar en lo que fuera y me tocó hacerlo en una yogurtería. Fue muy impactante porque preparar el helado, algo que había comido tantas veces en Venezuela, me parecía muy fácil. Pensaba que bastaba con coger el cono, apretar y hacerlo perfectamente.
Sin embargo, cuando me tocó trabajar, no me salía. Se iba para un lado, para el otro, se me caía y, si añadía las chispitas, hacía un desastre. Entonces dije: todo trabajo es digno.
Todo trabajo requiere una habilidad. No hay un trabajo mejor que otro cuando amas lo que haces. Para mí fue una experiencia extraordinaria y la agradecí.
Me permitió comprender trabajos que no me eran afines, porque nunca los había tenido que realizar, y reconocer internamente todos los trabajos. No hay trabajo malo, sino condiciones precarias para llevarlo a cabo.
P. ¿Qué principios deberían guiar la atención municipal a los vecinos, independientemente de su origen o circunstancias personales?
R. Quizás debería decirlo para las personas que podrían pensar que tengo alguna preferencia entre las personas que atiendo: toda vida vale. Sea de donde sea, venga de donde venga y tenga las características que tenga, todas las vidas importan.
Tenemos que pensar siempre en la vida cotidiana de esas personas y ser empáticos. Eso es lo que nos debe mover. Detrás de cada decisión municipal hay personas, no números. Y eso nunca se debe olvidar.
P. ¿Por qué considera que la empatía es fundamental para un político, especialmente cuando tiene que atender a personas enfadadas o frustradas?
R. Puedes ser simpática, agradable y saludar a todo el mundo que pasa delante de ti. El tema es ponerte en los zapatos del otro, porque eso es lo que te permite tener un mejor diálogo.
Cuando una persona llega a ti agresiva, molesta o incluso te insulta, tienes que pensar antes de reaccionar: ¿qué hay detrás de lo que me está planteando? A lo mejor hay recelo, miedo o cansancio porque nadie le ha resuelto el problema y ya no aguanta más.
Eso es empatía y creo que los políticos no podemos perderla. Nos corresponde ser empáticos. Siempre pienso que, cuando una persona te ataca, muchas veces no es contra ti. No te lo tomes como algo personal.
Detrás hay una historia y lo que manifiesta va más allá del lenguaje que utiliza. Sé que no es fácil, porque nosotros también tenemos días buenos y malos. No es lo mismo estar de buen humor y recibir a una persona que viene cargada de violencia.
P. ¿Qué supone para usted ser la candidata del PSOE a la alcaldía de San Sebastián de los Reyes y tomar el relevo de Narciso Romero?
R. Soy el relevo de una persona que ha estado mucho tiempo en la política municipal, que se ha dedicado por completo a este municipio y que me ha dado la oportunidad de acompañarlo. Eso lo tengo claro.
Somos dos personas que compartimos el amor hacia las personas, hacia la gente y hacia el bienestar y la calidad de vida de los vecinos.
Para mí, en este momento, la candidatura es una gran responsabilidad. Primero, porque vengo después de este largo periodo ocupado por Narciso Romero y, además, porque soy mujer y la primera mujer del PSOE que es candidata aquí en Sanse a la alcaldía. Lo asumo con mucha responsabilidad y seriedad, pero también con mucho entusiasmo.
P. Si llegara a gobernar San Sebastián de los Reyes, ¿cuáles serían sus prioridades y cómo abordaría los problemas de los vecinos?
R. Solamente la idea de poder gobernar hace que en mi cabeza aparezcan muchísimos problemas que podrían tener solución y muchos intereses que todavía no se han cumplido y a los que podríamos dar respuesta.
Soy una persona muy resolutiva. Cada vez que me reúno con alguien, pienso: si estuviera en ese puesto, ¿cómo lo resolvería y cómo lo haría eficientemente? Por una parte, en cuanto al tiempo y, por otra, procurando que esa persona sienta que la he escuchado y que la respuesta se ajusta a lo que necesita.
Para mí es muy importante no crear respuestas preconcebidas.
Lo importante siempre es gobernar con la gente. Suena como un cliché, pero se puede hacer y, hoy en día, con la complejidad de las administraciones, es un deber del político.
P. ¿Cómo está trabajando para acercarse a los vecinos y al tejido social de San Sebastián de los Reyes?
R. Una de las características de quien soy hoy en día es que me gusta estar en la calle y escuchar a las personas. Me gusta que sientan que soy cercana, que puedan buscarme o llamarme por teléfono y que estoy para ellas.
Estamos haciendo un esfuerzo. Los militantes me conocen porque hemos trabajado dentro del partido y eso ha hecho que no sea una persona indiferente para ellos. Sin embargo, Sanse tiene 100.000 habitantes.
¿En qué estamos trabajando? Sobre todo, que el tejido social sepa quién soy. Muchas personas que participan en la vida social de Sanse me conocen, pero hay otras que no.
Mi trabajo consiste en acercarme a ellas, que me conozcan y me escuchen, escucharlas yo también y que después cada uno tome su propia decisión.
P. ¿Qué importancia concede a la vivienda y por qué considera que debe ser una prioridad política?
R. Creo que la vivienda no es solamente un problema de Sanse, aunque por supuesto también lo es. Es un problema de España, de Europa y yo diría que del nuevo milenio.
La vivienda es el núcleo de la estabilidad de cualquier persona. ¿Cómo puedes soñar o pensar en el futuro si el lugar en el que te cobijas, donde te refugias y que te genera seguridad es inestable? Hoy tienes una vivienda y puede que dentro de un mes te aumenten el coste y no puedas pagarla.
Creo que la vivienda tiene un sentido medular en la convivencia y en nuestra relación con los demás.
¿Cómo puedes pensar en formar una familia, tener hijos o incluso traer contigo a tu madre, que está sola, si no puedes pagar ese espacio natural, necesario y primordial?
Creo totalmente que la vivienda es un derecho social y, además, uno de los derechos más importantes que existen.
P. Más allá de la política, ¿qué aficiones tiene y cómo compagina su vida personal con su participación social?
R. Soy de playa, porque soy latinoamericana y, más concretamente, caribeña. Me gusta ver y practicar deporte colectivo, aunque soy más de natación y yoga.
Siempre he dedicado mucho tiempo a la participación social. He sido voluntaria de Cruz Roja, aunque ahora me he retirado. Soy consejera escolar en el instituto de mi hijo y socia de la Asociación de Venezolanos aquí en Sanse.
Mi vida siempre gira en torno a la participación social, pero, por supuesto, también dedico tiempo a mi familia. Tengo dos hijos: una hija de 29 años y un hijo de 13. A ellos me dedico con mucho amor y, por supuesto, también a mi pareja.
P. ¿Qué cree que puede aportar Claudia Sánchez a San Sebastián de los Reyes y qué papel deberían desempeñar la participación ciudadana y la solidaridad en el Ayuntamiento?
R. Claudia es una persona que tiene mucho que aportar a este municipio. Tengo experiencia en gobernar para las personas y creo que eso es lo que más alegría me produce en este momento: la oportunidad de poder ayudar.
También tengo habilidad para acercarme a las personas y me gusta mucho la participación. Creo que no se trata solamente de escuchar, sino también de tratar de promover la solidaridad entre las personas, algo que nos hace falta y que podemos impulsar desde un ayuntamiento.
Eso es vital en un mundo tan complejo como el que vivimos, con unos vínculos que cada vez son más difíciles de mantener.
La solidaridad debería marcar de manera importante la actuación de un ayuntamiento cercano, especialmente en los momentos de mayor dificultad de los vecinos.
P. Para terminar, ¿qué le gustaría que supieran de usted quienes todavía no la conocen y cómo se relaciona con quienes piensan de forma diferente?
R. Esta es la Claudia Sánchez que conocen y quien no me conozca se dará cuenta de que, tal como estoy aquí, soy en cualquier ámbito.
Estoy en la mejor disposición de dialogar y tengo mucha empatía para entender a quien piensa distinto. Creo que eso es algo que me caracteriza.
Mi experiencia de vida está llena de eso: de intentar encontrar siempre un lugar de encuentro entre quienes pensamos de manera diferente.
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