16 de octubre de 2026

El problema de la vivienda

El problema de la vivienda

Artículo de opinión de Gabriel Trejo, licenciado en historia y experto universitario en criminología

El vaso se derramó con la última gota de Maricarmen , desahuciada de su domicilio ante una España atónita y , supuestamente, social y democrática de derecho, que visualizó a través de los medios de comunicación como arrancaban los recuerdos y su vida a una anciana en la frontera de su cénit.

Foto: Gabriel Trejo

Aquellos, jóvenes la mayoría, con capacidad de indignarse ante la injusticia, decidieron que ya no habría más agua con que ahogar los sueños de su emancipación, y con el coraje y arrojo propio de su juventud, decidieron plantar cara al sistema pagando el precio de la descalificación: rojos, vagos, sucios, porretas, violentos… incluso terroristas.

Con la protesta y la posterior acampada, empezó la guerra del relato, y a ella no podía faltar la “señora aticazos”, que sin devolver el dinero su padre, protegiendo al novio en sus negocietes y cerrando sus explicaciones un caso de nepotismo con un “chao pescao”, venía a sentar cátedra sobre comportamiento cívico. Igualmente sucedió con el Alcalde de Madrid, que me ha sorprendido porque siempre le consideré la vida inteligente del partido popular, sin embargo, no se sonrojó cuando alertaba de los peligros de un cuchillo corta bocatas que encontraron y fotografiaron en una tienda de los acampados. Eso sólo lo puede superar Aznar y sus armas de destrucción masiva, aunque puede que un día a la “señora aticazos” le arropen las musa y nos sorprenda con una de las suyas. Dependerá si “mar” ha tenido un acto institucional con catering por la mañana o la sobremesa ha sido prolongada.

Viendo que la cosa iba a más, y varias ciudades se sumaban a la iniciativa, empezaron las prisas por intentar desalojar a los protestados. Bien fácil se lo pone el PP a sus críticos, porque ante el primer vaivén sacan su ADN autoritario. Mientras tanto la izquierda vislumbró brotes verdes en lo que hasta esos momentos era un erial, y se puso en modo elecciones, por lo que me imagino que los próximos meses empezará los ofrecimientos electorales de construcción de vivienda pública que nunca se cumplen.
Maricarmen es una víctima más de un sistema que permite que Ana Botella venda a un fondo buitre casi dos mil viviendas públicas a un precio irrisorio, y cuando se le exija responsabilidades penales el supremo, de nuevo el supremo otra vez, la absuelva. ¡!!Malvendieron dos mil pisos públicos y no ha pasado nada!!!. Viendo esto se envalentonan los que regalan patrimonio público para pisos “de alquiler asequible” (ahí si que mar tuvo sobremesa larga) a mil cuatrocientos euros. Más que el salario mínimo. ¡!! Y eso que son asequibles!.

Emborrono estas páginas en honor a las víctimas: mi peluquero y vecino es una de ellas. Tras dieciocho años pagando religiosamente ochocientos cincuenta euros al mes por un piso en sanse, el casero quiere echarle para contratar a un nuevo inquilino y sacar los precios desorbitados que tiene el mercado. Cuando ha ido a buscar piso lo más barato eran mil doscientos euros por treinta metros.

Mi hija, mi hijo, y el de mi amigo Rafa, también son víctimas, por tener que abandonar la ciudad donde han nacido y crecido en algunos casos por no poder acceder a “las viviendas asequibles” y no atisbar cambio alguno. Sí, habrá mil trescientas viviendas en Cerro del Baile. ¿Asequibles también?

La credibilidad política también ha sido víctima de tanto desatino. Mientras uno de cada cinco diputados reciban rentas por viviendas en alquiler; la familia del Alcalde de Madrid sea multipropietaria ; se rumoree que ex alcaldes están detrás de inmobiliarias en los desarrollos urbanísticos, (incluso referentes de honradez como Manuela Carmena no ha quedado al margen de las sospechas lanzadas por parte de la izquierda más ecologista), habrá que seguir protestando y acampando. Adelante chavales, sois un ejemplo.